Ya se que hay muchas personas que no le van los caracoles y sin embargo a mi me encantan, por eso hoy pongo una receta que se ha hecho en mi familia desde no se cuanto tiempo. Mi abuela ya la hacía.
No se trata de una receta elaborada si no bien sencilla y que quedan riquísimos.
Estos caracoles están cogidos entre la montaña y mi huerto y como no usamos productos químicos se pueden comer tranquilamente.
INGREDIENTES
1 Kg de caracoles
3 dientes de ajo
1 cebolla pequeña
2 tomates bien maduros
1 hoja de laurel
1 o 2 guindillas (según guste de picante)
Aceite y sal
PREPARACIÓN
Al ser cogidos los caracoles se dejan curar o sea ayunar durante una semana, para que así no estén amargos.
Una vez pasado este tiempo se lavan bien en dos o tres aguas.
En una cazuela y una vez bien lavados,se echan los caracoles esperamos que saquen bien los gajos y añadimos agua hasta cubrirlos y se coloca a fuego lento para que no escondan el gajo. Cuando ya veamos que no se mueven subimos el fuego un poco y cuando empiece a hacerse la espuma se la quitamos. A continuación ponemos los caracoles a escurrir.
En la misma cazuela volvemos a echar los caracoles y los cubrimos de nuevo de agua, añadiendo la hoja de laurel, los ajos pelados y las guindillas sin abrir y sal. Cuando arranquen a hervir,bajamos un poco el fuego y los dejamos cocer treinta minutos más o menos.
En una cazuela aparte, ponemos aceite y cuando esté caliente echamos la cebolla picada no muy fina y cuando esté pochada,añadimos el tomate también picado. Sacamos las guindillas de la cazuela de los caracoles y las añadimos al sofrito chafándolas bien para que se abran. Añadimos también los ajos y el laurel. Cuando ya esté el sofrito vamos pasando a el los caracoles,agregando dos o tres cucharadas del agua de la cocción Lo mezclamos todo bien y dejamos cocer un par de minutos a fuego lento. Ya están listos para comer.